A veces ocurre que unos pocos aficionados y los más dedicados en cuerpo y alma a los sistemas y a la tecnología se juntan en las oficinas de una empresa que mola para charlar de cosas de las que, no se sabe muy bien por qué, no se suele juntar la gente así de forma habitual para hablar. Ocurre también que en la reunión hay gente que trabaja para la empresa en cuestión y otros para otras como este proyecto, este otro, este también e incluso este, este, este y este.

La suerte quiere que además haya un par de charlitas de 10 minutos preparadas en las que se habla de cosas tan dispares como Wackamole o una recetilla para hacer rollback de las migraciones en Rails con Capistrano (próximamente en el blog de @therobot), para mi gusto muy interesantes. Para que todavía la cosa sea más redonda las charlas dan paso a debates sobre cosas como key-value stores frente a gestores de bases de datos varios, un poquito de rendimiento por aquí, otro poquito de filosofías de diseño por allá... El ente superior manejador del cotarro quiere además que haya que trasladar la animada discusión en la que está derivando todo a un bar cercano, a regar las ideas con unas cañas. Un ambiente cada vez mejor se traduce en que a pesar de algunas bajas en el camino, la cosa se traslade a otro bar con la intención de seguir la charla, proveernos de comida y más cervezas. Entre cerveza y cerveza, planes, experiencias, risas, complicidad, en definitiva, un ambiente inmejorable con gente extraordinaria.

Al final, el destino lleva a los últimos valientes a Islandia y un piano bar, más paseo personal hasta Cibeles a buscar un bús que deje el cuerpo cerca de casa.

Y lo más increíble de todo: la alineación planetaria del año me permite estar allí. Eso y una invitación que vale su peso en oro :-)

Se rumorea que esto tira para alante. Que habrá más. Y mejor. Más charlas. Más temas que comentar, discutir, aprender. Una lista de correo. Esto es el principio de algo grande. Y yo quiero seguirlo de cerca. Si me dejan :-D